La ley de violencia intrafamiliar en Chile se comienza a gestar desde el año 1994, modo de avanzar y complementar los acuerdos e instrumentos internacionales, que por sobre todo promulgó la Organización de los Estados Americanos (OEA) por intermedio de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), que elabora la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de Belèm Do Pará”. Los Estados que la ratifican, entre los que se encuentran prácticamente todos los países Latinoamericanos, se obligan internacionalmente a sancionar la violencia contra las mujeres, a proteger a las víctimas y a promover las condiciones necesarias para su erradicación.
Ese mismo año, Chile promulga la Ley de Violencia Intrafamiliar, luego de cuatro años de tramitación parlamentaria durante los cuales, tanto el Servicio Nacional de la Mujer, como el movimiento de mujeres y la Red Chilena contra la Violencia Doméstica y Sexual, realizaron importantes acciones de lobby y campañas de sensibilización de la opinión pública y de los parlamentarios y parlamentarias. Con esta Ley, el Estado da una potente señal respecto a sancionar la violencia al interior de la familia, no sólo por las devastadoras consecuencias que esta ocasiona especialmente a mujeres, niñas y niños, sino también por sus consecuencias en el conjunto de la sociedad. De esta manera, además, se deja claro que este es un asunto de profundo interés para el Estado el que le da un carácter eminentemente social a una cuestión que hasta entonces aparecía anclada en lo íntimo, en lo personal, en el mundo reservado de la vida privada.
En este apartado se adjunta Ley N° 20.066 que la norma y un documento que explica la situación legal y de políticas públicas que regula la violencia de género en Chile.